El presidente del Congreso, Fernando Rospigliosi, anunció oficialmente la convocatoria a una sesión plenaria extraordinaria para el próximo martes 17 de febrero. El objetivo central será debatir la moción de censura presentada contra el mandatario José Jerí, quien se encuentra en el ojo de la tormenta tras revelarse reuniones extraoficiales con empresarios de origen chino.
El anuncio, realizado a través de la cuenta oficial de Rospigliosi en la plataforma X (anteriormente Twitter), pone fin a días de incertidumbre administrativa sobre la viabilidad del pedido de la oposición.
Una admisión bajo términos inusuales
Según detalló el titular del Legislativo, el proceso para fijar la fecha no estuvo exento de contratiempos. Rospigliosi señaló que los legisladores impulsores de la medida tuvieron que corregir diversos errores técnicos en la documentación antes de que esta pudiera ser admitida por la Mesa Directiva.
«Los promotores de la moción de censura, que cometieron varios errores, los han subsanado y acaban de presentar la moción en siete partes distintas», explicó Rospigliosi.
Aunque reconoció que este formato fragmentado «no es lo regular» en el procedimiento parlamentario, el presidente del Congreso confirmó que el documento fue aceptado al contar con 78 firmas, alcanzando el mínimo reglamentario exigido por la ley para este tipo de procedimientos.
El trasfondo de la crisis
La moción de censura surge a raíz de graves cuestionamientos sobre la transparencia de la agenda presidencial. Al mandatario José Jerí se le acusa de haber mantenido encuentros fuera de los canales oficiales con representantes del sector empresarial chino, lo que ha despertado sospechas de presuntos conflictos de interés y falta de probidad en la gestión pública.
El pleno extraordinario ha sido programado para las 10:00 a.m. (hora local) del próximo martes. Se espera una jornada de alta intensidad parlamentaria donde las bancadas de oposición buscarán los votos necesarios para la destitución, mientras que el oficialismo intentará desestimar las acusaciones calificándolas de «persecución política».
Por ahora, el destino de la presidencia de Jerí queda supeditado a lo que ocurra en el hemiciclo, en lo que promete ser un capítulo decisivo para la estabilidad democrática del país.