La caldera de Matute estaba encendida. Como ya es costumbre, la afición blanquiazul respondió al llamado, llenando las tribunas con la fe intacta y el deseo de ver a su equipo sellar una clasificación histórica. Sin embargo, el fútbol —o la falta de él— devolvió una realidad bofetada: Alianza Lima quedó eliminado, dejando una sensación de vacío que va más allá del resultado.
¿Qué recibió el hincha a cambio de su aliento incondicional? La respuesta es dolorosa: un grupo de jugadores sin brújula ni idea de juego, bajo la dirección de un Pablo Guede que parece no encontrar la llave para armar un equipo coherente en el terreno de juego.
Una crisis que viene de atrás
La eliminación no es un hecho aislado, sino el síntoma de una enfermedad que carcome al club desde hace semanas. El ambiente en el vestuario parece fracturado desde los escándalos extra-deportivos que involucraron a figuras de peso como Trauco, Peña y Zambrano. Aquel episodio no solo dañó la imagen de la institución, sino que dinamitó la cohesión de un plantel que hoy luce errante.
El pedido de la grada: ¡Limpieza total!
El silbatazo final no trajo silencio, sino una exigencia unísona. El hincha, agotado de las improvisaciones, ha señalado a los responsables. Las redes sociales y los cánticos en el estadio apuntan directamente a la gestión deportiva:
- La salida inmediata de Franco Navarro y su hijo de la estructura dirigencial.
- La destitución de Pablo Guede, cuya pizarra ha quedado en deuda en las citas más importantes.
«Alianza es demasiado grande para este presente tan pequeño». — El sentir general en las afueras del Alejandro Villanueva.

El último refugio: La Liga 1
Con el fracaso internacional consumado y las vitrinas continentales cerradas por este año, a Alianza Lima solo le queda un camino para salvar el honor: enfocarse exclusivamente en la Liga 1.
La directiva tiene ahora la pelota en su cancha. Deberán decidir si mantienen un proyecto que parece agotado o si realizan la cirugía mayor que la exigente hinchada blanquiazul reclama a gritos. La crisis está instalada; solo el tiempo dirá si hay capacidad de reacción o si este es solo el inicio de un año para el olvido.