La inserción laboral juvenil en el Perú enfrenta una brecha que va más allá de la oferta de empleo. Un reciente estudio advierte que jóvenes y empleadores mantienen percepciones distintas sobre la disponibilidad de trabajo, la calidad de los puestos y las perspectivas a futuro, lo que amplía la distancia en expectativas dentro del mercado laboral.
La investigación “Situación Laboral y Aspiraciones de Jóvenes en Lima 2025” fue elaborada por el economista Oswaldo Molina, de la Universidad del Pacífico, en colaboración con Datum Internacional, por encargo de Arcos Dorados Perú. Aunque el estudio se realizó en Lima, sus resultados reflejan dinámicas presentes en el mercado laboral nacional.
Uno de los hallazgos centrales señala que el 82 % de jóvenes considera que existen pocas oportunidades laborales. En contraste, solo el 40,6 % de empleadores coincide con esa percepción. Esta diferencia revela que quienes buscan empleo y quienes lo ofrecen no observan el mercado desde el mismo punto de partida.
La brecha también aparece al evaluar la calidad del empleo. El 75,6 % de jóvenes sostiene que los trabajos disponibles ofrecen pocos beneficios y limitadas oportunidades de capacitación, mientras que apenas el 40 % de empresas reconoce estas limitaciones. Para los jóvenes, el acceso a aprendizaje, desarrollo profesional y bienestar emocional resulta determinante al momento de elegir y permanecer en un puesto de trabajo.
El estudio analiza además la transición del sistema educativo al mercado laboral. El 42,4 % de jóvenes considera que este paso es difícil, frente al 35,5 % de empleadores que percibe menor complejidad en el proceso. Esta diferencia sugiere la necesidad de fortalecer mecanismos de acompañamiento que faciliten la primera experiencia laboral y reduzcan la incertidumbre en los egresados.
En cuanto a las expectativas futuras, el 77 % de empleadores mantiene una visión optimista sobre el panorama del empleo juvenil, mientras que solo el 62 % de jóvenes comparte ese optimismo. A su vez, el 51 % de empresas reconoce que atraer y retener talento joven constituye uno de sus principales desafíos.
Los resultados forman parte de la estrategia socioambiental “Receta del Futuro”, orientada a promover empleo formal y capacitación continua. La evidencia recogida indica que mejorar la empleabilidad juvenil no dependerá únicamente de generar más puestos de trabajo, sino también de cerrar la brecha de percepciones y alinear expectativas entre jóvenes y empleadores en un entorno laboral marcado por cambios estructurales y nuevas demandas generacionales.